De pequeña miraba fijamente al reflejo de mis ojos en el espejo, hasta que el rostro parecía deformarse alrededor de mis pupilas dilatadas. Era como si pudiera ver mi yo interior a través de esa mirada fija a mi misma. La verdad es que daba un poco de miedo, no aguantaba mucho la visión y cerraba los ojos muy fuerte hasta que pudiera ver mi rostro de nuevo en el espejo, tal y como yo lo conocía.
Mi madre me pilló un día y cuando le expliqué lo que estaba haciendo me dijo toda nerviosa que no hiciera eso. Yo estaba en esa edad en la que los padres son todo sabiduría, así que supuse que si me lo decía sería por algo y dejé de hacerlo, no sin cierta curiosidad por el motivo de esa prohibición. ¿estaría haciendo algo peligroso? ¿que pasaría si le mantuviera la mirada a aquel rostro deformado que veía en el espejo?
Probablemente el temor de mi madre era que me quedara bizca de tanto forzar los ojos, pero reconozco que algunas veces vuelvo a caer y me miro fijamente en el espejo. Sigo sin aguantarle la mirada a ese rostro deformado, que soy yo misma. ¿de qué tengo miedo?
Mi padre me llevaba con él, todos los domingos, al ‘rastro de los gitanos’, junto a la plaza de toros. Allí se vendían libros, cuadros, antiguedades y lo que vulgarmente se conoce como ‘trastos viejos’. Yo me volvía loca con tantos objetos curiosos y mi padre disfrutaba comprando libros antiguos y cuadros con historia.
El primer libro ‘no infantil’ que me regaló mi padre, vino de ese lugar…. ‘El Aura Humana’
Hay que recalcar que lo elegí yo, lo encontré revolviendo entre las ofertas de cuentos y tebeos de un puesto ambulante. No es el tipo de libro que se regala a una niña de 7 años, pero servidora ya apuntaba maneras…
El aura, para quien no lo sepa, es ese halo de luz que rodea cada persona y que si te entrenas puedes llegar a ver. Hay auras que muchos colores, y cada color delata una personalidad o estado anímico de la persona que la emana.
De pequeño es mucho más facil verla, doy fe de ello porque yo me entretenía buscando el aura en todos mis conocidos. Luego cogía el libro y analizaba el color visionado. Era un juego divertido. Un horóscopo de colorines.
Recuerdo que el párroco de Santa Engracia la tenía blanca y muy luminosa. Perfeccioné mi técnica y para mi era de lo más normal ver un aura si me concentraba.
Hace años que no intento ver un aura… me fio de las personas por lo que me demuestran, no por su signo del zodiaco o el color de su halo.
Voy a mirar mi reflejo y buscar su aura. Tal vez ayude a vencer mis miedos.
¿de qué color será?