Tiempo de meditación, tiempo de reflexión, tiempo de poner cada cosa en su sitio y depreciar lo que no tiene cabida.
Mi alma es pequeña, aunque inmensamente grande. Se guarda todas las experiencias e intenta aprender de ellas.
Si ahora no saca nada productivo, no le importa. Sabe que cuando menos se lo espere sabrá aplicar la lección que yace dormida en su subconsciente.
Ha perdido su inocencia, pero ha ganado en seguridad y sabiduría. Estos meses se ha crecido y empieza a brillar de nuevo.
Es tan bella!! Es tan gratificante sentirla de nuevo en mi sonrisa y asomándose en mis ojos… me hace sentir tan viva… y es mía… sólo mía…
He estado tan sola estos meses… he pasado tanto frío… que la sola idea de volverla a perder me obliga a apretujarla contra mi corazón para que no vuelva a escaparse.
La razón ha hecho un buen trabajo y la fantasía le ha devuelto las ganas de soñar.
Las malas compañías al final no resultaron tan malas. Le ayudaron a conciliarse con esa parte oscura que todos tenemos y todos negamos. Por fin se siente completa.
Mi alma es luz!! y es luz porque existe la oscuridad, se debe a ella y no debe olvidarlo.
Ya casi hemos llegado
¿cuestión de tiempo?