Me perdí en el mar de su mirada
y navegué por los surcos de su piel
Repesqué sus deseos más ocultos
y atraqué en el muelle de su ser.
Anclé mi alma junto a la suya
y puse a flote nuestro querer.
Vencí tormentas, mil maremotos
y Dios lo sabe… no pudo ser.