Mi alma se ha vuelto nocturna, ansía las noches para salir de su escondite y vagar solitaria por mis pensamientos, mientras la razón duerme y el corazón apenas palpita.
En medio de esa oscuridad calmada renacen nuevos personajes que aun siendo debidamente controlados por la razón, son imposibles de dominar cuando ésta duerme…
Han despertado el deseo, los sueños prohibidos, las fantasías…
Todos ellos se revuelcan intentando atrapar a mi alma en sus juegos nocturnos.
Mi alma se deja enredar… le gusta jugar y por un momento se imagina libre de la conciencia y sus reproches.
Por un momento olvida que por el día no es ni la sombra de su reflejo y se siente poderosa al saberse la única luz del lugar.
Esa sensación la hace brillar mucho más y noche a noche su luz se vuelve más clara, dejando atrás (poco a poco) esa luz negra imposible de apreciar por el día.
Mi alma está rota, pero intenta renacer a escondidas… lejos del orgullo y la ira, que ansían devorarla.
Ya falta menos…
Cuestión de tiempo…