Calma

junio 13th, 2009

4 de la madrugada.

El silencio es mi única compañía, adornada con el suave rum rum de un netbook (colocado entre mis muslos y el pecho)  mientras escribo estas lineas malamente tumbada en el sofá.

Agradezco estos momentos de calma. Nada ni nadie espera nada de mí ahora. Mis pensamientos y yo somos los únicos habitantes de mi salón.

Aprovecho para repasar mi vida. Tan fácil desde fuera, tan complicada desde el interior…

Me pregunto si realmente proyecto mi yo interior o soy una mala simulación de una vida banal y carente de necesidades.

La respuesta es clara, mi yo interior está tan cansado de intentar romper mi coraza que ya ni lo intenta. Solamente se accede a él desde fuera, y es complicado que alguien quiera romper una coraza que no sabe que existe.

Hace poco descubrí una grieta en la coraza. No se que pudo ser,  he mirado y remirado por su superficie y no veo nada extraño. Sigue tan brillante como siempre, salvo por esa grieta pequeñita, que no se si se hará más grande o si se quedará así para siempre. Las corazas una vez rotas, o las cambias por otra o te quedas sin ellas. Nunca se arreglan.

El silencio sigue, cambio mis piernas de posición, se me quedan dormidas. Que suerte tienen, yo no consigo conciliar el sueño.

Me duelen los ojos de cansancio pero mis párpados no se quieren cerrar, no consigo abandonarme al sueño.

Mañana será un día largo y yo aquí sin dormir… será que en el fondo quiero estar cansada para tener una excusa que me ayude a ausentarme… no lo se…

Cuanta calma… ¿dónde está esta calma cuando la necesitamos?

Sigo meditando… mismas conclusiones… nada nuevo…

Estas meditaciones ultimamente son bucles infinitos que nunca se acaban porque el fin enlaza con el principio.

Laberintos sin salida, te pierdes dando vueltas y buscando caminos para acabar saliendo (hagas lo que hagas) por el mismo punto de entrada.

Igual el problema no está en el camino tomado sino en la puerta de entrada escogida… Igual debo salir del laberinto y buscar otras puertas. Tener la llave para entrar no implica que lo que haya detrás me convenga.

Oigo ruidos… que raro… voy a ver…

Que sorpresa! ya se el motivo de la grieta en mi coraza!!

He sorprendido a mi yo interior dándole patadas, lleno de rabia, para romperla.

Es extraño… a pesar del ruido todo sigue en calma…

Siento paz, hasta mi párpados comienzan a cerrarse…

Vuelvo a cambiar mi posicíon y dejo el netbook en el suelo. Me estiro en el sofá, me tapo con una manta fina y me abandono al sueño, no tengo ganas de andar hasta la cama.

Mañana será otro día, buscaré mi ratito de calma.

5 de la mañana…

<em>Mangeles</em>

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