Ni orgullo ni reloj

mayo 14th, 2012

Una ceja arquea sobre su iris caoba, insistiendo en su gesto, forzando la expresión a tal nivel que cualquier transeunte sería capaz de interpretarla desconociendo el contexto.

Mira al infinito, intentando ganar tiempo y vuelve a mirarla a los ojos arqueando la otra ceja, enfatizando de nuevo. Los ojos de ella también se arquean, no entienden nada… ¿Que ha pasado? ¿Que ha dicho? ¿Que ha hecho mal? ¿Por qué quiere dejarla ya en casa, si ella solo desea parar el reloj para poder disfrutar de esa presencia que ansía desde hace meses? Tiene tantas cosas que preguntarle, tantas risas que robarle y si ya de por si tenían poco tiempo, esa ceja arqueada     ha roto de un golpe seco su preciado reloj de arena.

María le mira detenidamente, analizando su gesto, buscando un signo de debilidad que le de paso libre, que le permita volver atrás en el tiempo, no puede recordar lo que ha pasado para arreglarlo. Estaba tan nerviosa por encontrarse con él, que no fue consciente de sus palabras, apenas recuerda que ha dicho para molestarle. María muchas veces piensa en voz alta, comentando lo primero que le viene a la cabeza (que no lo último) y eso él aun no lo sabe.

No puede estar pasándole esto. No puede ser real, es de chiste que el encuentro acabe así, es injusto, ninguno de los dos se lo merece. Es el tercer intento, es ahora si o si. El sigue hablando, justificando su decisión, pero María ya no le escucha…. Le mira despacio, está mas fuerte a como le recordaba, pero no le importa, no es por eso por lo que está allí. Su voz es cálida y familiar, sus manos son grandes pero no rudas, su nariz casi recta, la mirada sincera, la boca perfecta (ni gruesa ni delgada)… Sin darse cuenta su mano izquierda se escapa a su nuca, tiene el pelo muy duro, le recuerda a un perrito y no puede evitar una sonrisa…

La mano se queda en la nuca, va por libre. A lo que María se da cuenta ya lleva un rato jugando con su pelo, se siente muy cómoda, como si siempre hubiera estado allí… ¿Que le está pasando a su famoso orgullo? ¿Por qué no se va de allí si le están invitando amablemente a irse? ¿Por qué no ruge su rabia contenida? ¿Que ha pasado con María?

María sigue acariciando su nuca y casi inconscientemente va acercando su cuerpo al de él… Primero percibe su aroma, huele tan bien que ya es complicado separarse por lo que acorta la distancia y el aroma la posee por completo. No puede reprimir los deseos de acercarse más y más…la atracción la supera…necesita sentirle cerca aunque se lleve un empujón. María ya no es María, es un instinto, un deseo, una obsesión…

Maria acerca su rostro al de él, por un lateral, evitando esa ceja arqueada. Respira en su oreja, cerca del cuello, pero allí el aroma es más fuerte y le incita más. Roza con la nariz su mejilla y se va acercando levemente a la comisura de sus labios, temiendo ser rechazada pero incapaz de retroceder.

Ante la sorpresa de María, la ceja amenazante se relaja y los ojos caoba se cierran levemente correspondiendo su acción.

Maria se deja llevar… esta noche no habrá orgullo ni reloj…

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