Hoy es uno de esos días en los que me escondo del mundo vivo, esto es, de todo aquello que pueda provocar en mí una mínima reacción emocional.
Estoy dolida, y por ahora soy incapaz de manejar nada más. Me gusta regodearme en mi dolor, desmenuzarlo hasta lo más mínimo, hasta que consiga unos trocitos tan pequeños que simulen polvo y con un leve suspiro mandarlos lejos, muy lejos…
Porque cuantas más vueltas le doy más pienso que el problema soy yo, que yo tengo el poder de crearlo y de resolverlo, solamente está en mi cabeza. Maldita conciencia.
Observo a la gente que me rodea, todos sonríen e ignoran mi rabia… será que no la ven?
Nosotros imaginamos, nosotros razonamos, nosotros creamos y destruimos.
Nosotros, siempre nosotros…