La vida es una mierda, pero hay que aguantarse y seguir viviendo aunque en el camino nos injurien, perjudiquen y maltraten sin razón.
De pequeño crees que es de color de rosa, pero cuando creces te das cuenta de que es muy dura y de que hay que luchar para sobrevivir.
Cuando eres féliz y lo tienes todo viene una desgracia o acontecimiento inesperado y tienes que volver a empezar, la mayoría de las veces desde cero.
Después de la tormenta viene la calma, pero hay tormentas que duran días, meses, años e incluso vidas.
Estamos destrozando el mundo, se nos cae encima y somos incapaces de sostener el más pequeño de sus pedazos.
No puedes decir «De este agua no beberé» porque hay momentos en los que la sed puede más que tu mismo.
Lo más valioso que tenemos somos nosotros y nuestros pensamientos, que no deben someterse a los de los demás para no perder la fé en nosotros mismos, ya que es el mejor bastón para apoyarse en el camino de la vida, y en los momentos difíciles, que son en los que realmente se conoce a la gente que te aprecia.